Me doy por bien servida
si logro escribirte
en una noche de cansancio
o en una tarde de incesantes despedidas.
Me doy por bien servida
si te pienso en mi primera taza de café
y en mis letras matutinas.
Me doy por bien servida
si te escucho detrás, de mis pasos solitarios.
Me doy por bien servida
si te toco en mi guitarra imaginaria.
Me doy por bien servida
si te saboreo en el color naranja del volcano grisáceo
Y sí la vida te deja abandonado en mi camino literario
Me doy por bien servida.
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