Para Anel...
Me llene de tu pérdida, sin aviso.
Decidiste dejar atrás el suplicio de tus días
y contigo se fue la honestidad de nuestros lazos.
En mi dolor, busco tus escombros
y los encuentro en el negro de tu cabello ,
en la sencillez de tu ornamenta salvadora
o en tu reverencia de abrazos.
Aunque mis lágrimas laven tu pena,
honro tus días compartidos
y cuestiono tu ultimátum.
Esta es mi ofrenda y mi despedida
a tu adiós abrupto,
a tu renuncia incomprendida,
y puedes verme aquí tratando de dejarte ir
con el anhelo de que la ventura
te alcance allá a donde vas.

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